martes, 19 de mayo de 2015

VERGONZOSO CAPRICHO (Crónica de la 12ª de San Isidro 2015)




Foto: Álvaro Marcos.

Interesante corrida de Alcurrucén, con un lote de Puerta Grande. Pésima dimensión de Capea.


Madrid. Plaza de toros de Las Ventas.
Feria de San Isidro. 12ª de feria. 19 de mayo.
Toros de Alcurrucén para los diestros:
·         Antonio Ferrera: silencio y silencio tras aviso.
·         Juan Bautista: silencio y vuelta al ruedo tras petición.
·         El Capea: silencio en ambos.
Entrada: Menos de tres cuartos.

Los toros de los Lozano fueron los siguientes:

·         Primero. “Amoroso” Nº 69, Colorado de 609 kilos (Palmas)
Guapo y hondo. Empuja en las dos varas. Exigente, con motor y mucho que tocar.
·         Segundo. “Palillo” Nº 200, Negro listón de 564 kilos (Ovación)
Justo de presentación, noble, con dos buenos pitones y mucho fondo.
·         Tercero. “Cumbre-Roja” Nº 30, Negro bragado meano calcetero de 534 kilos (Pitos)
Impresentable, terciado y flaco. Flojo, boyante y soso en su embestida.
·         Cuarto. “Arrogante” Nº 39, Negro listón chorreado de 573 kilos (Silencio)
Un tio. Manso, encastado y con humilladas embestidas en la muleta.
·         Quinto. “Peladito” Nº 15, Negro listón de 560 kilos (Palmas)
Justo de presentación. Manso, noble y a más en la muleta. Gran pitón izquierdo.
·         Sexto. “Guitarra” Nº 13, Negro listón chorreado de 552 kilos (Silencio)
Cuajado y encastado. Llegó con muchísima humillación y opciones a la muleta. Manso.


Me superó el cartel. He de admitir que la presencia del señor Capea en San Isidro fue la causa de mi no asistencia a la plaza en la decimosegunda de feria, y es que el cartel se las traía. El capricho de Taurodelta hizo que más de uno tuviera la oportunidad perfecta para regalar y quedar bien con el paisano de turno. Un Ferrera con tirón, un francés en horas bajas, y el acontecimiento mundial de la vuelta de Capeita Junior. Todo ello con el segundo encierro de los Lozano, tras el petardo en la tarde inaugural.

Pues bien, la corrida de Alcurrucén ha tenido su interés y triunfo. Un encierro desigual de presentación y condición, con un lote superior como el de Bautista, y cuatro toros para apostar y querer, que no es poco. Cierto es que la presentación no fue la adecuada para Madrid. ¿A qué se viene con tres corridas cuando no se tiene ganado? Esa es mi pregunta.

Abrió la corrida un colorado serio y hondo de la titular, que empujó en dos varas fuertes y largas. Protestó en la primera tras engancharse con el pesado estribo, pero empujó y romaneó metiendo al jaco en tablas. Llevó toreado al animal Ferrera en su clásico “quite” añejo sacándolo del peto, y pareó con riesgo y sin cuadrar en la cara en tres arrancadas importantes de “Amoroso”, que acometió con fuerza y poder en toda su lidia. Fue entonces cuando, en terrenos del 4, se dispuso siempre en corto y con alguna que otra duda a lidiar al bicho. Costoso en el embroque y poderoso por dentro logró convencer a Madrid, que tras una faena de altibajos optó por tocarle las palmas en el arrastre. Toro difícil y fuerte, con las complicaciones que todo toro de lidia debiera tener. El extremeño no pasó de aseado, a pesar de querer traernos los circulares populistas pasada la faena.

El segundo fue quizá el más claro de la corrida. Acapachada su cuerna, larga y algo agalgada su figura, y curiosamente no protestado de salida. Discreto en varas, algo flojo en sus salidas del peto, pero codicioso, humillador y a más en la muleta defensiva y lineal del francés, que nunca vio las condiciones del nuñez. Las constantes “despedidas” del muletazo no convencieron a los tendidos, que tomaron parte por el toro, y con razón.

El tercero, impresentable para cualquier plaza de primera, fue protestado ya de salida. Calcetero, recto de lomo y terciado por donde lo mirases. No peleó en el peto y mostró cierta flojera de los cuartos traseros. Capea, sin saber aún como se debe coger un capote, fue tremendamente respetado por la afición de Madrid, que no pasó de la ignorancia con el charro. ¡Como sería de obligado el trasteo que el resultado final pareció ser el de un toro venido arriba y un señor amargamente descompuesto en un ruedo! Silencio sepulcral.

La segunda parte se vino arriba en cuanto a presencia. A eso de las 8 y cuarto aparecía un galán por chiqueros, serio y ofensivo de cara y sin duda más rematado que sus hermanos. Manseó en los primeros tercios, pero llegó con su carácter y cierta largura a la muleta encimista y efectiva de Ferrera, que de nuevo estuvo más tremendista que ortodoxo con los palos. Dudó demasiado en el inicio de faena, dándose tarde cuenta de las condiciones, no exageradamente buenas, del animal. Algún muletazo meritorio suelto, de uno en uno, pero sin conseguir dejársela en la cara para asi ligar una tanda, algo que abría calentado la faena por la fuerte acometida del cornúpeta, que por el izquierdo mostró largura y humillación. Quizá nos pintó un toro más complicado e imposible de lo que me pareció ver. Humilde opinión. El bajonazo destrozó la posibilidad de palmas.

Y se cumplió por fin que no hay quinto malo. “Peladito” fue un buen toro, entipado y noble, de gran fondo y clase. Es cierto que manseó en los primeros tercios, pero como buen nuñez, y con el torero solo en el ruedo, fijó su mirada en la muleta del francés, más descansada y plana que de costumbre, para embestir por ambos pitones con largura y despaciosidad, siempre con ritmo y mucha profundidad. Bautista estuvo más personal que en su primero, y se desmayó en algún derechazo de encaje y compostura, con más acompañamiento que mando, y sin la rotundidad que mereció Peladito, que acabó con boca cerrada su lidia. Bajó el tono con la izquierda, y la faena cayó en picado. Eso valió, que tras buena estocada, no hubiera petición suficiente como para conceder un apéndice. Se le fue asi un lote de triunfo en la capital.

Y cerró la corrida un bonito y encastado alcurrucén de nombre “Guitarra”, de la familia como bien saben de los músicos. Bronco, poderoso y encelado por bajo en sus acometidas, sin cumplir en el peto, pero quedando muy por encima de su nulo oponente, que bien debe plantearse el volver a Madrid. Puso en aprietos a los subalternos en el tercio de banderillas, y quiso comerse la franela rastrera por el pitón izquierdo, sin batalla alguna, y con más tirones y recortes que mando y firmeza. Los cortos espacios y la falta de rigor empeoraron la condición del animal, que recibió un silencio en su arrastre. Ni hablar de la dimensión de Capea, que bien merece una reflexión.

Y esto fue lo acontecido en uno de los carteles más flojos de la feria. Un lote de Puerta Grande para Bautista, que deambula por los ruedos pidiendo el sitio que perdió hace años, un Ferrera más aseado que arrebatador, y un malísimo Capea, que no merece un solo puesto más en la plaza más importante del mundo.

Mañana tenemos la corrida de la prensa. Esperamos ver la versión más encastada y picante de los Jandilla. Miguel Abellán, Fandi y Escribano completan el “matillazo” de San Isidro 2015.

Un saludo

Borja González.

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