martes, 29 de mayo de 2018

TERCERA SEMANA DE SAN ISIDRO 2018








Tercera semana de feria. La Puerta Grande de Madrid se abrió por partida doble el viernes 25 de mayo. Hubo que esperar 18 días para salir en hombros por la calle Alcalá. Siempre hablando de los hombres de a pie, claro está. Y no crean que fue un acontecimiento histórico, por mucho que lo quieran contar. Una doble Puerta Grande triunfalista ante una corrida pasada por agua, gran factor influyente en todo lo que llevamos de feria.

La novillada de Conde de Mayalde tuvo la apertura de la tercera semana. Una novillada pareja y bien presentada, de buenas condiciones en el tercio de muleta. Destacaron varios novillos, y volvió a quedar en entredicho el papel de los anunciantes, como ya criticamos en la presentación de carteles. Atienza no llega a romper en Madrid, quien le ha dado unas cuantas opciones. Cadaval mostró sus pobres dotes toreros con un buen lote, y Toñete arrancó la oreja bajo el diluvió con más méritos físicos que dotes artísticos. Al menos salvó el drama.

La corrida del Ventorrillo volvió a dar oportunidades a Curro, Morenito y David Mora. Otras cuantas. Un encierro remendado por un toro de Valdefresno que se dejó sin grandes cualidades de casta. La del Ventorrillo, bastante escurrida, acometió sin pujanza y con poco fondo. Los de luces tampoco estuvieron inspirados. Una tarde sin contenidos.

El día 23 se volvió a colgar el cartel de “No hay billetes”. Quizá el día con más tirón de la feria. Por lo menos en taquilla. La corrida de Victoriano del Río estuvo escasa de trapío y fondo. Protestados varios de salida y prácticamente todos pitados en el arrastre. Un encierro bajo de casta que se dejó todo en el caballo, con alguna buena pelea en varas. Perera y Talavante deambularon entre un lote nefasto y flojo. Apenas el cuarto tuvo un par de arrancadas para luego rajarse. Roca Rey arrancaría la oreja del más potable del encierro, sexto de la tarde. A base de firmeza de plantas y toreo accesorio logró levantar la tarde. Varios derechazos ceñidos y un natural muy largo como recuerdo de una faena excesivamente premiada con la oreja tras fulminante volapié.



La II Corrida de la Cultura enfrentó a Julián López “El Juli” (única comparecencia) y Ginés Marín (triunfador del 2017). Para dicho acontecimiento se lidiaron dos toros de Alcurrucén (2º y 3º), dos de Victoriano del Río (1º y 6º), uno de Domingo Hernández (4º) y uno de Garcigrande (5º), todos ellos a excepción del sexto muy justos de presencia, alguno impresentable como primero y segundo. Se vivió la faena de mayor calado con el tercero de la tarde, de nombre “Licenciado”, un gran toro al que Julián a punto estuvo de cortar el doble trofeo. Una faena vibrante con un principio arrebatador por bajo. Intentó buscar la verticalidad Julián, con el consiguiente déficit de su “rompedor” toreo. Faltó rotundidad al natural. El sartenazo dejó la obra en una sola oreja. Ginés Marín dio una muy buena tarde con un lote muy a la contra. Dispuesto y valiente con el peligroso cuarto y algo encimista con el imponente sexto, que realizó uno de los mejores momentos de la feria en la suerte de varas. Importante estuvo con él Agustín Navarro, en dos soberbios puyazos.



Alejandro Talavante sustituía a Paco Ureña en la decimoctava de feria. La sustitución y el carácter benéfico de la actuación obligaban a Alejandro a salir al tercio tras finalizar el paseíllo. Madrid lo agradeció con una sonora ovación. La corrida de Cuvillo no estuvo a la altura en cuanto a presencia. Varios toros de escaso trapío que pasaron desapercibidos entre la irregularidad del tiempo y el pasotismo de una afición ya cansada. Alejandro cortó las dos orejas entre protestas del noble y buen segundo, de nombre “Cacareo” y de estampa utrera. Faena muy bien estructura y ligada, con buenos pasajes y un soberbio cambio de mano eterno. Nunca cogió aires de Puerta Grande y sorprendentemente fue concedida con cierta facilidad. López Simón consiguió de nuevo su 1+1, para lograr su quinta y nuevamente excesiva Puerta Grande. Tiró de épica en el sobrero que hizo tercero, en una faena ligada y de poco peso, jaleada tras sendas volteretas, una de ellas a la hora de entrar a matar, por derecho, demasiado. Otra cortó al sexto, de nombre “Galiano”. Uno de los toros de la feria. Presencia basta y comportamiento muy serio de principio a fin. Encastadas y profundas sus acometidas, como brava su muerte. Mejor estuvo Simón con este, sin llegar a la altura del animal. La estocada en todo lo alto callaba toda protesta.



El sábado 26 se lidió una novillada de Fuente Ymbro, de buena presencia y muy óptima para el triunfo de los espadas. Marcos y Alejandro Gardel hacían su presentación en esta plaza. El primero no llegó a acoplarse con el noble pupilo de Gallardo, que regaló unas cuantas y francas embestidas. Gardel dejó detalles de buen torero ante su lote, destacando en varios muletazos sentidos y muy bien llevados por bajo. El empiece fue muy torero. Y la Puerta Grande se quedó a un paso para Francisco de Manuel. Una vez más. De nuevo actitud, buen capote y momentos puntuales con la muleta que merecen repetir y estar al tanto. Bien el presidente al no conceder una más que excesiva Puerta Grande.



Cerró semana Dolores Aguirre, con una desigual corrida de toros, caracterizada por su complejidad y mansedumbre. La primera parte no dejó indiferente a nadie. Tres toros poderosos, encastados y con muchísimo que hacer, con los que estuvieron más que dignos los tres espadas: Rubén Pinar, JC Venegas y Gómez del Pilar. El primero, de nombre “Botero”, realizó una dura pelea en varas y su comportamiento fue todo un espectáculo en el tercio de muleta. Agresivo, poderoso, sin regalar un solo paso. Y muy bien con él estuvo el albaceteño Pinar, plantando siempre cara. La segunda parte fue excesivamente mansa y rajada. Intolerable aprobar el cabezón y horrendo cuarto. A destacar la tarde en actitud y profesionalidad de Gómez del Pilar.




Y esto fue todo lo acontecido en la tercera de feria. En cuanto a las cuadrillas cabe destacar la labor de José María Soler con el capote en la tarde de Cultura, y el tremendo par de banderillas de David Adalid al quinto de Dolores Aguirre. Ambos candidatos a premio.

Un saludo
Borja González.



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