lunes, 10 de septiembre de 2018

UNA SEÑORA CORRIDA DE TOROS (1º Desafío ganadero 2018)





Los mayorales de Saltillo y Valdellán saludan al término del festejo tras una gran tarde de toros en la capital. Importante faena de Fernando Robleño y gran estocada de Cristian Escribano en su confirmación de alternativa.


Gran tarde de toros la vivida en la tarde de ayer en la capital. Un estupendo desafío ganadero que finalizó con el saludo desde el tercio de ambos mayorales tras el juego de sus pupilos en el ruedo venteño. Un desfile de casta y bravura que amenizó a los más de siete mil espectadores que se daban cita en el granito venteño, aún con las obras a medio gas.

Saltillo presentó tres toros de dispares hechuras y pelajes. Sobresalió el gran tercero, al que llegó a pedirse la vuelta al ruedo en su arrastre. Conmovedor fue la ovación que atronó cuando aún las mulillas ni habían pisado el ruedo madrileño. Emociones a flor de piel. Y es que “Horquitillo” dejó a “Asturdero” a la altura del betún. Bravo y enclasado, dulce en la frágil muleta de un Venegas equivocado. Afición en contra tras una decisión desafortunada. Primero y segundo dieron opciones a derechas, sin grandes dotes de casta. Monjitas de la caridad respecto a los marrajos de Isidro.

Ganó bajo mi punto de vista Valdellán, por casta y presencia. Impecable la lámina de sus tres protagonistas. Seriedad, cuajo e integridad. Casi nada. El temperamento encastado del cuarto me ganó por completo. Poderoso en el caballo, sin llegar a sacar nota, pero con un fondo estupendo de bravura en el último tercio. Un señor toro. Complicaciones mostró el encastado quinto, y prontitud y franqueza el precioso sexto. Una presentación inmejorable para la vacada leonesa. Mi enhorabuena.

Como monumental fue la estocada que propinó el confirmante Cristian Escribano al toro que abrió plaza. Un soberano volapié que levantó los tendidos de Madrid al golpe de palmas. Diez segundos de vida para el saltillo, que no pudo tener muerte más digna. Pañuelos en mayoría y oreja a la antigua. Y es que su faena no pasó del aprobado. Derechazos acompañados, con notables pases de pecho. Superado al natural, donde el saltillo repuso en demasía. No llegó al poder necesario.

Con el sexto más de lo mismo. Falló en distancias. Pareció fácil dar espacio al bueno de Valdellán, pero quiso empeñarse en la distancia corta. No aprovechó el primer viaje del cornúpeta, por lo que costó un mundo ligar el tercero. Desbordado de nuevo al natural y con ciertas complicaciones en la suerte suprema. Debemos darle sitio, lo merece.

Fernando Robleño hizo el toreo. En su plaza. En su Madrid. Tardó la plaza en darse cuenta del mérito de meter al imponente berrendo (o eso ponían) en el trapillo. Dos tandas de mando, sin llegar a meterse con él, para luego torear como mandan los cánones. De arriba abajo, de fuera a dentro, pasándoselo por la misma barriga, para rematar detrás de la cadera. Ahí quedan cuatro o cinco derechazos monumentales, en los que rugió Madrid. Se vino arriba Fernando para regalarnos una estupenda serie de naturales de frente. Media distancia, punteras al frente, pecho por delante y a dejarse llegar semejante tren. Qué emocionante joder. El pinchazo privó una petición mayor. La oreja fue incontestable.

Muy serio estuvo con el segundo, el de menores opciones del encierro. Firme y sin dudar ni una sola vez en la cara del toro. A su altura llevó la muleta por derechazos. De nuevo pinchazo y estocada desprendida. Palmas.

José Carlos Venegas se fue contrariado de una plaza en la que siempre ha dado la cara. Su inoportuna e incomprensible (¿?) decisión de amasacar al tercer toro de la tarde en el caballo enfureció a unos tendidos que pronto se pusieron a la contra. Habría que preguntarse qué pasó allí, aunque sea siempre el primer responsable. Horquitillo mostró sus buenas condiciones de salida, en un interminable saludo capotero que nunca quiso acabar. Gustavo Martos se ensañó con el animal de forma descarada, entre el asombro de todos los espectadores. Tres varazos (el último permitido y casi obligado por el presidente de moda) que tiñeron de sangre el lomo del buen saltillo. Nada tuvo importancia a partir de ese momento. Ni el eterno cambio de mano al ralentí que recetó el pobre Venegas, ni los tres o cuatro muletazos al paso que pocos quisimos ver. Faena a la contra y ovación unánime con petición de vuelta al ruedo para el gran Horquitillo.

Se la jugó con el exigente quinto, como prueba de su valentía innata. Las guadañas del Valdellán rozaron los muslos del andaluz, en un esfuerzo muy poco premiado por los tendidos. Cada embestida fue un trago. Un duro enfrentamiento que apenas fue cantado. Le engancharon los finales y el resultado no fue el esperado. Yo sigo confiando.

Finalizaba así un festejo completo y que no dejó indiferente a nadie. Todo el mundo salió hablando de toros. Todo el mundo querrá repetir. Porque esta es la esencia de la Tauromaquía, la del toro poderoso y el hombre valiente. Todo un acierto.

Un saludo
Borja González





Madrid. Plaza de toros de Las Ventas.
1º Corrida desafío ganadero. 9 de septiembre de 2018.
Toros de Saltillo (1º, 2º y 3º) y Valdellán (4º, 5º y 6º) para:
-       Fernando Robleño: palmas y oreja.
-       José Carlos Venegas: pitos tras aviso y silencio tras aviso.
-       Cristian Escribano: oreja y silencio tras aviso.
Entrada: 7.044 espectadores.

Nota: Saludaron en banderillas Ángel Otero en el 1º y Raúl Cervantes en el 6º. Ovacionado también “El Legionario” en el puyazo al 4º.

Ficha de los toros lidiados

·         Primero. “Ruidón” nº 46, cárdeno de 556 kilos. (Palmas)
No cumple en su encuentro con los caballos. Nobleza y recorrido por el pitón derecho, algo desentendido a final de muletazo. De corto recorrido por el izquierdo, sin llegar a emplearse.

·         Segundo. “Salador I” nº 42, negro de 581 kilos. (Silencio)
Largo y suelto de carnes. Salta al callejón y parece lastimarse. No cumple en varas y llega condicionado al último tercio, con un potable pitón derecho. Falto de casta.

·         Tercero. “Horquitillo” nº 24, cárdeno bragado meano de 510 kilos (Gran ovación)
Se le llegó a pedir la vuelta al ruedo. Recibió tres terroríficas varas en manos de Gustavo Martos. Llegó con nobleza y profunda humillación a la muleta. Clase a raudales por ambos pitones.

·         Cuarto. “Navarro” nº 15, berrendo en negro de 604 kilos (Ovación)
Ovacionado de salida por su impecable presentación. Recibe tres varas y llega con fondo a la muleta. Siempre a más, con embestidas poderosas y entregadas.

·         Quinto. “Hormiga” nº 1, negro bragado corrido axiblanco de 610 kilos (Palmas)
Ovacionado de salida. Ofensivo y muy serio. Con mucho cuajo. Exigente y poderoso en la muleta, sin regalar una sola embestida.

·         Sexto. “Montañés” nº 17, negro bragado de 593 kilos (Palmas)
También fue ovacionado de salida. Pronto y alegre en tres varas, la última desde prácticamente los medios. Llega con buen aire al último tercio, noble y franco por ambos pitones.

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